Proyecto de cofradía penitencial

Desde el año de refundación de la Cofradía, y promovida por la Sección de Instrumentos, se viene pensando en realizar una procesión penitencial por el centro de Zaragoza e incluso la posibilidad de incorporarnos a la Procesión del Santo Entierro.

 

Esta idea se traslada a la Junta de Gobierno, la cual se trasmite en la Asamblea General, donde se decide la creación de una Comisión que estudie esta posibilidad, y que de ser viable, redacte un proyecto para su aprobación.

 

Desde un primer momento se tiene en cuenta que no podemos presentarnos en sociedad de cualquier manera y sin tener a nuestras espaldas un grupo consolidado y con varios años de experiencia cofrade, para lo cual nos planteamos un periodo de años dentro del barrio de Miralbueno, realzando nuestras procesiones, promoviendo actos, creando lazos con la parroquia y sus grupos, realizando labores sociales, en definitiva, haciendo Cofradía.

 

Mientras tanto, la Comisión realiza su trabajo. Se analizan las coincidencias que se tienen con cualquier Cofradía de la Semana Santa de Zaragoza, de su estructura, finalidades y actos. Se comprende que existen ciertas similitudes, pues todas somos Cofradías, pero no nos parecemos en su definición, pues la Cofradía de San Lamberto sería de “gloria”, teniendo un santo o patrono, mientras que las demás son "penitenciales", representando un misterio de la pasión de Cristo.

 

Por tanto, la solución pasa exclusivamente por un cambio en el nombre de nuestra Hermandad, eligiendo para ello un misterio que no esté definido por otra de las Cofradías ya existentes. Pero ante todo, sería importante realizar el cambio sin perder para ello nuestras raíces ligadas al barrio y a la cofradía madre que actualmente nos está viendo crecer.

 

Para ello tendremos que emulsionar la actual cofradía dentro de otra, de manera que prevalezcan los actos de Semana Santa, pero realizando también todas las actividades que mantenemos en San Lamberto, su parroquia y el barrio. El cambio, en un principio podría parecer brusco, pues exigiría cambios en los Estatutos y en la estructura interna, pero el funcionamiento anual de la Cofradía no variaría sino en una acumulación de actos en el periodo de Semana Santa, lo que a la larga tendría una mayor proyección y repercusión para nuestros hermanos cofrades y los que se unieran en un futuro.