Orígenes

Los orígenes de la Cofradía de San Lamberto y de Nuestra Señora del Pilar se remontan hacia 1922. Por aquel entonces y cuando Miralbueno todavía estaba lejos de Zaragoza, un grupo de parroquianos se proponen fundar la Cofradía bajo la advocación de San Lamberto para darle culto en sus festividades.

 

Con el tiempo, y las vicisitudes del progreso, el pequeño núcleo de casas se fue convirtiendo en barrio, la parroquia cambió de ubicación, dejando a un lado la antigua iglesia, y la Cofradía cayó en desuso, quedando relegada a la procesión anual del Santo.

 

En el año 2005, un grupo de personas con mucha vinculación en el barrio deciden refundar la Cofradía con motivo de las fiestas patronales. Elaboran unos nuevos Estatutos que son aprobados por el Arzobispado.

 

La labor no sólo se quedará aquí, sino que también se extenderá en la época de Semana Santa, y se realiza una procesión el Miércoles Santo invitando a una Cofradía de Zaragoza. Fue entonces cuando surgió la idea de crear un grupo de tambores y bombos en el seno de la Cofradía.

 

Refundación

La idea de refundar la Cofradía es llevada a cabo por hijos cuyos padres ya pertenecían a la Cofradía de forma automática desde niños. Con la refundación, muchas de esas personas, ya mayores, han vuelto a revivir los orígenes de la Cofradía y hoy, aunque de forma emocional, se incorporan al listado de hermanos.

 

Por otro lado esta nueva idea se expande en el barrio, a través de la parroquia y de las asociaciones, muchos se acuerdan que pertenecían a la Cofradía, y otros casi lo desconocían, hasta llegar a pertenecer familias enteras, lo que hace que todos seamos conocidos y hagamos más hermandad.

 

Además de los tradicionales cultos al patrón, se lanza la idea de realizar una procesión en Semana Santa, y concretamente se establece al Lunes Santo, con la salida del Santísimo Cristo de la Acogida, imagen de gran devoción en la Parroquia. A partir de esta procesión la Cofradía se conoce todavía más en el barrio y son muchos los hermanos de nuevo ingreso.

 

La Cofradía crece, pero la creación del grupo de instrumentos es lo que hace que se dispare, la juventud se siente atraída por los tambores y los ensayos. Durante los meses anteriores a la Semana Santa se palpa un ambiente que gusta y que dinamiza el conjunto social, haciendo de la participación una forma de vida distinta, realizando convivencia y hermandad. Participando en excursiones a otras localidades, y también colaborando en la acción social de la Cofradía.

 

La antigua ermita

Situada en la entrada del barrio, es uno de los vestigios que quedan de la antigua Cofradía. Por sus reducidas dimensiones es más conocida por "Ermita", que por la antigua Iglesia. Aqui se han bautizado y casado la mayoría de la gente del barrio hasta que se construyó la nueva iglesia a escasos metros. Hoy en día se utiliza como sala de exposiciones, aunque la Cofradía realiza siempre un emotivo acto de recuerdo delante de sus puertas en la procesión titular.